PIERRE DE FREDY BARÓN DE COUBERTIN
EL HUMANISTA OLÍMPICO. RESTAURADOR DE LOS JUEGOS OLÍMPICOS, DESPUÉS DE 1.502 AÑOS. PEDAGOGO, DEPORTISTA, DIRIGENTE, SOCIÓLOGO, HISTORIADOR, ESCRITOR E INVESTIGADOR. CREADOR Y SEGUNDO PRESIDENTE DEL COMITÉ OLÍMPICO INTERNACIONAL (1896-1925).
FAMILIA
Nació el 1 de enero de 1863 en París, Francia. Provenía de una familia acomodada y de noble ascendencia italiana. Sus antepasados desempeñaron puestos de importancia en la Corte de Luis XI. Hijo del pintor Charles Louis de Frédy, barón de Coubertin y de la baronesa Agathe-Marie Gigault de Crisenoy. El menor de 4 hermanos: Paul, Albert, Marie, Pierre. Se casó el 12 de marzo de 1895 con Eve Marie Rothan (murió en 1963 con más de 100 años), que provenía de una distinguida familia alsaciana protestante e hija de diplomático, con quien tuvo dos hijos: Jacques y Renée, ambos sufrieron problemas de salud y murieron en 1952 y 1958. Vivió en el castillo de Mirville en Normandía y en la calle Oudinot n.º 20 de París, donde nació y que fue inicialmente el centro operativo del COI.

País
🇫🇷
Francia
Deporte
Dirigente
Nacimiento
Fallecimiento
HISTORIA
ESTUDIOS
Estudió en la Escuela Primaria de París, donde recibió una sólida formación religiosa con la orden de los jesuitas; era un cristiano creyente. La presión familiar lo obligó a inscribirse en la Facultad de Derecho y a cursar estudios en la École des Sciences Politiques en la capital francesa. Realizó numerosos viajes que le fueron entregando enseñanzas y lo llevaron por el camino de la educación. Desilusionado de la política y desechando una carrera militar, decidió dedicarse íntegramente a la ardua tarea de la reforma educativa de su país, debido a experiencias, capacitaciones y estudios realizados principalmente en Inglaterra: “He decidido cambiar bruscamente mi carrera en el deseo de unir mi nombre al de una gran reforma pedagógica; lo más importante en la vida de los pueblos modernos es la educación”. “El deporte no solo es el medio más cómodo, rápido y eficaz para la formación del individuo, sino también el vehículo más directo de comunicación, comprensión y pacificación de los pueblos, al construir una escuela de nobleza y pureza moral y ser un medio de fortalecimiento y energía física”.
HOBBIES
De personalidad tranquila pero rebelde, con gran oratoria. Sabía luchar, oponerse, discutir y sobre todo trabajar por lo que le parecía justo, conveniente y necesario para la juventud y el mundo en que vivía. Venía de una familia monárquica, pero no se sentía cómodo ni a gusto; se inclinaba por ideas más liberales y avanzadas, y en 1883 se declaró un republicano. Era un amante de la escritura, un buen deportista y practicaba ciclismo, remo, equitación, esgrima y tenis. También era un gran lector y un codiciado bailarín.
SUS REFERENTES: THOMAS ARNOLD Y EL PADRE HENRI DIDON
El educador inglés Thomas Arnold fue uno de sus grandes referentes y una persona influyente en el camino de la educación que decidió seguir el Barón. La sociedad británica tuvo un fuerte impacto en su formación. Otro personaje importante fue el padre dominico francés Henri Didon (1840-1900), prefecto del colegio de Arcueil en París, quien además fue el creador de la frase “Citius, Altius, Fortius” (más rápido, más alto, más fuerte) en un discurso el 7 de marzo de 1891 y fue adoptada por Pierre como lema olímpico a partir del Congreso con la creación del COI en 1894.
INICIOS
Con el deporte y la educación como bandera, comenzó a crear nuevos clubes y asociaciones deportivas que escaseaban en su país, además de estimular otras ya existentes. En 1882, junto a unos amigos, crearon un club de esgrima en el centro de París. En 1885 tomó la decisión de dedicarse a buscar el cambio en la educación de la juventud, intentando que el deporte fuese el instrumento para dicho cambio. Sus libros, artículos, escritos y conferencias comenzaron a cambiar el país.
ANFITEATRO UNIVERSIDAD DE LA SORBONA
El 25 de noviembre de 1892 en una conferencia realizada en el claustro de la parisina Sorbona, El Barón anunció el restablecimiento de los Juegos Olímpicos, idea que fracasó, pero que dos años después, en el mismo recinto universitario es aceptada por unanimidad, designando a la ciudad de Atenas, Grecia como la primera sede de los Juegos Olímpicos modernos para el año 1896.
COMITÉ OLÍMPICO INTERNACIONAL
El COI fue creado por el Barón en la misma sesión de la aprobación del restablecimiento de los Juegos Olímpicos el 23 de junio de 1894 y lo constituyen 16 miembros de diferentes países (ninguno francés). Su primer presidente fue el griego Demetrius Vikelas. El barón fue presidente entre 1896 y 1925. La incomprensión de sus compatriotas al sentido de su obra y las tensiones políticas del momento, motivaron el traslado del COI a la ciudad Suiza de Lausana, tras un acuerdo firmado el 10 de abril de 1915, también del Barón que vivió en Suiza hasta su muerte en 1937. El COI tiene por misión designar el lugar de celebración de cada olimpiada y asegurar el respeto a sus principios y tradiciones.
ATENAS 1896
Los Juegos Olímpicos comenzaron en Grecia el año 776 a. C. y finalizaron el año 393 d.C., teniendo una duración de 1.168 años. El 25 de marzo de 1896 y después de 1.502 años, el sueño del barón Pierre de Coubertin se hizo realidad y ese día en Atenas, Grecia, se inauguraron los primeros Juegos de la era moderna. Participaron 14 países y 241 deportistas en 7 deportes y 43 disciplinas. No se permitía la presencia femenina (se incluyeron en París 1900). El estadounidense James Brendan Benner Connolly en salto triple, se convirtió en el primer campeón olímpico y recibió una medalla de Plata ya que no se habían instaurado las de Oro (París 1900).
LA MARATÓN: LA PRUEBA MÁS ICÓNICA
El filósofo francés Michel Breal, uno de los más fieles amigos del Barón, fue quien lo aconsejó de incluir en los Juegos una prueba simbólica y de sentimiento patriótico para los griegos: La Maratón, un recorrido de 42 km y 195 mts, distancia que unía la planicie de Maratón con la ciudad de Atenas, conmemorando la gesta del soldado Filípides, quien el año 490 a.C recorrió esa distancia para comunicar a los atenienses la victoria sobre los persas. En Atenas, en 1896, la prueba fue ganada por un pastor griego llamado Spiridon Loüis, que no tenía conocimiento alguno de los principios del entrenamiento.
CONDECORACIÓN: DIPLOMA
En 1906, el Barón creó la primera y más prestigiosa condecoración deportiva: el diploma al Mérito Olímpico, que se concede una vez al año para premiar a la persona que más haya trabajado por el Olimpismo. La primera fue entregada al presidente de los Estados Unidos, Theodore Roosevelt.
PRIMERA GUERRA MUNDIAL
La primera guerra mundial (1914-1918) impidieron los Juegos que se realizarían en Berlín, Alemania 1916. Para esa fecha, el Barón ya contaba con 51 años y el ejército no lo aceptó como voluntario. Su amigo Théophile Delcassé, ministro de Asuntos Exteriores francés, le gestionó un cargo en el Ministerio de Instrucción Pública, lo que le permitió servir a su país desde ese lado en aquella cruel guerra. Finalizada la guerra, Coubertin anuló la nominación de Berlín y confirmó la ciudad de Amberes, Bélgica, como la sede de los Juegos de 1920.
SÍMBOLOS: BANDERA OLÍMPICA, ANTORCHA, JURAMENTO
En su constante búsqueda de darle una identidad propia, simbólica y especial, el Barón siempre estuvo en constante proceso de creación, así como también tomando ideas de otras personalidades. La bandera olímpica fue ideada por Coubertin en 1913 con fondo blanco y contiene 5 anillos entrelazados en color azul, amarillo, negro, verde y rojo, que representan a los 5 continentes del mundo unidos por el deporte, y estos 5 colores con fondo blanco conjugan el variado cromatismo de todas las banderas del mundo. Fue presentada oficialmente durante el Congreso de París en el anfiteatro de la Sorbona el 17 de julio de 1914, conmemorando el XX aniversario del restablecimiento de los Juegos Olímpicos modernos. Ondeó por primera vez en un estadio olímpico en los Juegos de Amberes 1920. La antorcha olímpica que representa la ceremonia del alumbramiento del fuego olímpico y su traslado desde Grecia por la carrera de relevos fue idea del profesor alemán y amigo del Barón, Carl Diem. Su estreno fue en los Juegos de Berlín 1936 y la atleta mexicana, Enriqueta Basilio, tuvo el honor de ser la primera mujer en realizar el último relevo de la antorcha en los Juegos Olímpicos de México 1968. El Juramento Olímpico fue otra de las creaciones del fundador de los Juegos modernos; se instauró en Amberes, Bélgica, en 1920 y el jugador de waterpolo belga, Víctor Boin, tuvo el honor de ser el primer atleta en realizarlo.
PARTICIPACIÓN FEMENINA EN LOS JUEGOS
El Barón en un principio no estaba de acuerdo en la participación femenina en los Juegos, de hecho Atenas 1896 no tuvo presencia de mujeres y fueron incluídas en París 1900 pero en ciertos deportes, pero su amistad y estrecha relación con la condesa Renée de Montfort, lo llevó a cambiar su opinión sobre el deporte femenino y juntos abrieron el camino a la integración de la mujer en el Olimpismo. El COI, a partir de 1920, admitió la participación femenina en la mayoría de los deportes (antes sólo tenis y natación).
EL ADIÓS Y UN RECONOCIMIENTO
A mediados de 1921, Coubertin dirigió una circular a sus colegas del COI en la cual explicaba su deseo de dimitir como presidente después de los Juegos de París 1924. Al finalizar los juegos escribió una carta de despedida en la que manifestaba su alegría por dejar la presidencia y recuperar la libertad para poder dedicarse a la educación popular, pero también era sabido que se debía a sus dificultades económicas. La obra del Barón fue muy poco reconocida y pocas veces se dimensionó y valoró la magnitud de su legado, especialmente en su país natal. No obstante, poco antes de los Juegos de 1924 recibió el primer y más grande reconocimiento de su país y su ciudad, con motivo del trigésimo quinto aniversario del Comité Jules Simon —el mismo que lo había apoyado 30 años antes cuando se propuso crear el COI—, y en el gran Anfiteatro de la Sorbona, fieles amigos y antiguos adversarios le brindaron un solemne reconocimiento a la grandeza de su obra. A pesar de no presentarse a la reelección, en la sesión de Praga de 1925 obtuvo tantos votos que obligó a una nueva votación donde el conde Baillet-Latour fue nombrado presidente. Tras los Juegos de 1924, el Barón no participó en ninguna otra cita y se recluyó en Lausana, Suiza.
DATOS INTERESANTES
LA VOZ DEL BARÓN
El deporte es un medio inigualable como medio formativo y educador. “Todos los deportes para todos”, lo que interesa es el espíritu deportivo y no el deporte solo para millonarios. “El deporte debe ser patrimonio de todos los hombres y de todas las clases sociales”.
El deporte es una religión…con un sentimiento religioso. La diferencia de razas no debe desempeñar ningún papel en el deporte. El deporte no debe considerarse en ningún caso como objeto de lujo a nivel social.
Polonia ejerció una fuerte influencia cuando era un niño. Hungría fue el país de mi adolescencia. Inglaterra y Estados Unidos, los países de mi vida viril. Grecia y Suiza, los países más queridos.
El olimpismo no pertenece a una raza ni a una época. Lo importante en la vida no es el triunfo, sino la lucha. Celebrar los Juegos Olímpicos significa reclamar la historia. La historia es la primera de todas las ciencias en importancia y eficacia educativa.
Todo pasado influye sobre el futuro y ningún futuro puede edificarse sin tener en cuenta el pasado. Los Juegos Olímpicos constituyen una manifestación pedagógica.
Las Olimpiadas no tienen por única misión exaltar la potencia muscular, han de ser también intelectuales y artísticas.
Si alguien me pidiera la receta para olimpizarse, diría que la primera condición es estar alegre.
El día en que el deportista se deje dominar por las consideraciones de vanidad o de interés, ese día su ideal se acabará y el valor pedagógico de este ideal, disminuirá irremediablemente.
El deporte debe concebirse como productor de arte, y como ocasión de arte. Entre la tolerancia y la fe hay un lugar para el respeto mutuo.
Pedir a los pueblos que se amen unos a los otros es una manifestación de infantilismo. Pedirles que se respeten, no es ninguna utopía.
El olimpismo es una religión, con principios humanistas arraigados en la filosofía griega y la fe cristiana. El olimpismo tiene que estar al servicio de la paz, de la democracia y del internacionalismo.
Los Juegos Olímpicos no son propiedad de ningún país ni raza, no pueden ser monopolizados por ningún grupo, son mundiales y todos los pueblos deben ser admitidos en ellos sin discusión.
FALLECIMIENTO
MUERTE, MONUMENTO
Su muerte ocurrió en forma repentina, producto de un ataque al corazón, mientras visitaba y paseaba por el parque de la Grange en Ginebra el 02 de septiembre de 1937. Años antes, en 1927, en Olimpia, se inauguró un monumento de mármol blanco que conmemoraba los Juegos y once años después, en el zócalo se depositó el corazón del Barón, que en su testamento había establecido que su cuerpo fuera enterrado en Suiza y que su corazón fuera llevado al mítico santuario, donde reposa desde marzo de 1938. En junio de 1937, la Municipalidad de Lausana lo nombró Ciudadano de Honor, lo que fue su último homenaje en vida.
LOGROS Y RECONOCIMIENTOS
LOGROS Y RECONOCIMIENTOS
Restaurador de los Juegos Olímpicos, después de 1.502 años.
Creador y segundo presidente del Comité Olímpico Internacional (1896-1925)




